domingo, 20 de septiembre de 2009

Fragmentos II



El frío se colaba airoso por la rendija mal cerrada de la ventana,
aquel repentino aliento de invierno se había cernido sin previo aviso sobre la ciudad,
dejando a más de uno con un extraño sabor a inquietud.
Las gotas de la lluvia inminente golpeaban con furia en el aparato de aire acondicionado del vecino,
creando una melodía casi perfecta de pensamientos y susurros.

Una figura distorsionada entre las sombras pegó la nariz al cristal,
el vaho empañaba divertido aquel lienzo transparente,
creando un halo ridículo de vida, una témpera de oxígeno muerto
perfecta para dibujar con el dedo,
que al tacto, se estremecía por la sensación de gelidez
mientras un escalofrío azotaba aquel cuerpo agotado.

Un atisbo de recuerdos atravesó su materia gris,
entumecida por los años de aislamiento voluntario.
Apenas quedaba un reducto de sus facultades sociales,
el habla había quedado relegada al olvido, el trato humano era pura ceniza.
Sin embargo había algo en todo aquello que se le hacía agradable,
obviamente no era su agorafobia, era un tacto fingido a algodón y a terciopelo,
la certeza de que ya nada le afectaba,
de que todo quedaba entre esas cuatro paredes y su persona:
la humanidad ya no podía herirle el alma.

Lleno de orgullo alzó la vista y borró el vaho con la manga del jersey,
la victoria tenía un leve olor a almizcle y caramelo.



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He vuelto, al fin.

miércoles, 19 de agosto de 2009

Retazos X


La madrugada se tornaba inquieta,
aquel baile desquiciado con las sábanas evocaba una lucha imposible contra el tiempo que pasaba,
contra el minutero airoso que se ceñía al metal de una aguja pasmada por la falta de sustento
y que un alma en pena, en sus anhelos, quería retener.

¡Qué lastimoso cantar...!

Mientras aquella figura destartalada y triste parpadeaba bostezos,
el amanecer asomaba despiadado en el mentiroso horizonte,
susurraba promesas al viento sedentario,
promesas que no iba a cumplir.

viernes, 31 de julio de 2009

Retazos IX


La lluvia caía estrepitosa sobre su rostro palpitante,
las heridas estaban abiertas y sangraban apabullantes...
El color carmesí gritaba escandaloso el amanecer de la desgracia,
estaba siempre tan presente que hasta se aprendía a ignorarla.

No lo vio venir, no porque tenía una confianza ciega en la humanidad,
era de esas personas que creían en un álito de bondad inexplicable.
No importaba cuantos delitos cometiese el hombre,
no importaba cuán crueles fuesen sus actos...
en lo más profundo de su alma,
siempre quedaría un pedacito de benevolencia.

Comprendió demasiado tarde que eso eran tan solo falacias,
mentiras piadosas que una misma se contaba para poder dormir por las noches.
Un sentimiento triste y doloroso le sobrevino...
No podía ser...
No, no, no...

Tenía las rodillas clavadas en el duro asfalto,
escamadas del roce desventurado que le provocaba el arrastre...
Los charcos de agua que había bajo ellas se teñían de un leve albor rubicundo,
del suspiro desesperado de quien no puede volverse a levantar.

Alzó triste la mirada, las gotas de lluvia caían despiadadas...
limpiaban violentas la suciedad que le cubría y se juntaban con las lágrimas que,
de vez en cuando, enjugaba resignada.

No, no, no...
No podía ser...


Un golpe seco rompió la tranquilidad de la madrugada,
su cuerpo inerte y delicado cayó con fuerza al suelo
golpeando su cabecita idefensa contra lo inevitable.
Sus cabellos, enredados, hondearon por última vez con el viento.
La muerte lamía obscena sus talones,
un temblor azotada sus dedos de porcelana...

No, no, no...
-Susurraba-


No podía ser.




martes, 28 de julio de 2009

El espectáculo va a comenzar



Estimadas presencias,
tras varios días de silencio aprovecho para comunicar a vuestras almas inquietas
que toda ausencia tiene un por qué,
la apertura de un nuevo blog.
Me atrevería a decir que es mi cara más gamberra,
de ahí la ambientación que encontraréis en él.

Es pertinente avisar que no tendrá nada que ver con este espacio de experimentos literarios,
pues la seriedad, en cierta manera,
brillará por su ausencia
y daré rienda libre a la locura que caracteriza a mi perturbada mente.


Os invito pues a disfrutar del espectáculo...



¡¡Pasen y Vean!!


martes, 14 de julio de 2009

Fragmentos I


Era domingo, olía a invierno en las aceras y el gélido viento acariciaba vehemente las mejillas de los pocos transeúntes que habían reunido el valor para salir. Si te esforzabas, casi podías oír al frío colarse tímidamente por las aperturas carcomidas de la ventana... y si cerrabas los ojos...si los cerrabas con fuerza podías tocar el desánimo, el desaliento humano, la vida marchita de unos cuantos.

Una figura de aspecto desmarañado teñía con su mirada las calles de melancolía, emitió un profundo suspiro y pegó su rostro al cristal pintándolo con el denso vaho que salía de su nariz. Sin duda era uno de aquellos días que incitaban al pensamiento fúnebre, catastrófico... al pensar frenético que repasaba los errores imperdonables, las alegrías pasadas y ante todo, las desgracias.
A menudo le decían que se le había apagado la luz de la mirada, y aunque nunca llegó a comprender del todo qué querían decirle con eso se sentía ligeramente ligado a esa descripción. Sus dedos paseaban nerviosos por el lienzo vidrioso, dibujando trazos distraídos escribió la palabra anhelo. Claro, aquello era lo que le encogía el corazón cada mañana al despertar desde hacía mucho tiempo. Molesto por la traición del subconsciente se alejó de la ventana y dirigió sus pasos apresurados a la cocina, donde una tetera chillaba escandalizada. Una buena taza de té tendría que sacudir el frío de sus huesos.






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La imagen la saqué de aquí aunque no sé muy bien de quién es.

miércoles, 8 de julio de 2009

Pensamientos I




Es desdén eso que resbalaba por tus caderas,
rabia incontenida lo que sella tus labios podridos.
Es quizá, indiferencia eso que predica tu mirada de alma pétrea...
O puede que sea maldad lo que destilan tus palabras.

No sé...
Qué puede ser aquello que perfila tus suspiros,
cargados de un desaire dañino que araña mi sueños de citrino.
No sé si podré seguir respirando
ese fuego maldito que abrasa mis anhelos.
Un harén de destellos malvados es lo que mandan los recuerdos del pasado,
una orgía de gemidos fatuos lo que mata ese no sé qué que creí tener entre los dedos.

No sé...
Si habrá un mañana o un después.
No sé ni quiero saber.
Qué es eso que palpita entre los gritos del ayer...
Suena a cráneos rotos
a la espesura tímida de algo que no se debió romper.




martes, 7 de julio de 2009

Retazos VIII



La rabia arrancaba desde lo más hondo de sus entrañas...
pujaba por salir entre alaridos y desgarros


mientras las lágrimas amargas brotaban a borbotones por sus lindos ojos ambarinos.

"Una vez lo tuve todo" se decía entre balbuceos tristes,
"Y no volverá"
El llanto clamaba un fin deleznable para ella,
entre hipidos y ahogos intentaba alcanzar algo que se había esfumado desde hacía mucho tiempo.
Besaba el suelo con su pálida piel, en una incómoda posición fetal
que bien podría recordar a una criatura del Diablo sumergida en formol.
El camisón estaba tan desgastado que se podían adivinar sin esfuerzos
unos pechos voluptuosos y unas curvas dulces y delicadas.

Lo tuvo todo sí, pero como el humo gris de una colilla mal apagada se diluyó
entre las esquinas, empujado por el viento, conviriténdose en la anodina nada que tanto le asustaba.

El perturbador silencio de pronto acompañó la estancia,
la respiración contundente y exajerada que resquebrajaba el alma ya no sonaba.
Miraba perturbada al infinito, como si el último matiz de su cordura
hubiese abandonado su ecléctico cuerpo de ondina.
Con la decisión de un autómata asió con fuerza un cuchillo viejo,
con el mango de madera desgastada por el tiempo,
cerró sus ojos de savia y dibujó a tientas lo que condenaría su espíritu.


Pasaron las horas lentas, tortuosas...y los minutos fueron testigos de aquel
charco carmesí que se formaba en torno a ella.
Sus ojos tristes dejaban escapar unas tímidas lágrimas,
quizá de perdón, quizá de arrepentimiento...
que se mezclaban ávidas con su rubicunda inmundicia.


Un gemido apagado y la sorda nada.